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Blog de El Takana

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01 mayo 2016

«De cada cual según su habilidad; a cada cual según sus necesidades», fragmento de La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand

 

«De cada cual según su habilidad; a cada cual según sus necesidades»

—En la fábrica donde estuve trabajando veinte años ocurrió algo extraño. Fue cuando el viejo murió y sus herederos se hicieron cargo de la misma. Eran tres. Dos hijos y una hija, y pusieron en práctica un nuevo plan para dirigir la empresa. Nos dejaron votar sobre el mismo y todo el mundo, o casi todo el mundo, lo hizo favorablemente, porque no sabíamos en realidad de qué se trataba y lo creímos bueno. O mejor dicho, pensamos que se esperaba de nosotros que lo creyésemos bueno. El plan consistía en que todo el mundo trabajara según sus condiciones, siendo pagado de acuerdo con sus necesidades. Nosotros… pero ¿qué le ocurre, señora? ¿Por qué me mira de ese modo?

—¿Cómo se llamaba esa fábrica? —preguntó Dagny con voz apenas perceptible.

—La «Twentieth Century Motor Company», señora. En Starnesville, Wisconsin.

—Continúe.

—Votamos por el plan en una gran reunión a la que asistimos unos seis mil, es decir, todos cuantos trabajábamos allí. Los herederos Starnes pronunciaron discursos que no resultaron demasiado claros, pero nadie formuló preguntas. Ninguno estaba seguro de cómo funcionaría aquel plan, pero todos pensábamos que nuestros compañeros sí lo habían comprendido. Si alguien abrigó dudas, no las quiso expresar y se mantuvo en silencio porque quien se opusiera al plan hubiese parecido un forajido al que no era justo considerar humano. Me dijeron que aquel plan significaba la concreción de un ideal muy noble. ¿Cómo íbamos a pensar en lo contrario? ¿No habíamos oído decir durante toda nuestra vida, a nuestros padres y maestros, y a los ministros, y leído en todos los periódicos y visto en todas las películas, y escuchado en todos los discursos públicos que aquello era recto y justo? Quizá nuestra conducta en la reunión pueda resultar comprensible hasta cierto punto. Votamos por el plan, y conseguimos lo previsto. Quienes trabajamos durante los cuatro años del plan en la fábrica de la «Twentieth Century» somos hombres marcados. ¿Qué se supone es el infierno? La maldad, la maldad pura y simple, ¿verdad? Pues bien, eso es lo que vimos allí y lo que ayudamos a construir. Creo que estamos condenados y quizá no se nos perdone nunca…

»¿Sabe cómo funcionó aquel plan y cuáles fueron sus efectos en nosotros? Intente verter agua en un depósito en cuya parte inferior haya un escape por el que se vacía con más rapidez de la que usted lo llena; cada cubo que echa dentro aumenta ese desagüe, ensanchándolo un poco más; cuanto más duramente trabaja, más se le exige, y termina laborando cuarenta horas semanales, luego cuarenta y ocho, luego cincuenta y seis… unas veces para la cena del vecino, otras para la operación de su mujer, otras para el sarampión del niño, o para el sillón de ruedas de su madrero para la camisa de su tío, o la escuela del sobrino, o el niño que ha nacido en la casa de al lado, o el que va a nacer; en fin para cuantos le rodean, y que han de recibirlo todo, desde pañales a dentaduras postizas, mientras uno trabaja desde el amanecer hasta la noche, un mes tras otro y un año tras otro, sin nada más que el propio sudor; sin nada a la vista sino la complacencia de los demás para el resto de su vida, sin descanso, sin esperanza, sin fin… Dé cada uno según sus condiciones; para cada uno de acuerdo con sus necesidades… 

»Nos dijeron que formábamos una gran familia, que todos participábamos en la empresa. Pero no todos trabajábamos ante una luz de acetileno diez horas diarias, ni todos padecíamos a la vez un dolor de vientre. ¿Cómo establecer de un modo exacto la habilidad de unos y las necesidades de otros? Cuando todo se hace en común, no es posible permitir que cualquiera decida sobre sus propias necesidades, ¿verdad? Si lo hace, pronto acabará pidiendo un yate, y si sus sentimientos son lo único en que podemos basarnos, hará uso de ellos también. ¿Por qué no? Si no tengo derecho a poseer un automóvil hasta yacer acabado en la sala de un hospital, luego de proporcionar uno de tales automóviles a cada oportunista y a cada salvaje del mundo, ¿por qué no ha de exigirme también un yate, si sigo en pie sin desplomarme al suelo? ¿Por qué no? Y entonces, ¿por qué no exigirme también que prescinda de la nata de mi café, hasta que él se haya pintado su habitación…? ¡Oh, bien!… Acabamos decidiendo que nadie tenía derecho a juzgar sus propias necesidades o sus propias convicciones, y que era mejor votar sobre ello. Sí, señora; votábamos sobre ello en una reunión pública que se celebraba dos veces al año. ¿De qué otro modo hacerlo? ¿Imagina lo que sucedía en semejantes reuniones? Bastó la primera para descubrir que nos habíamos convertido en mendigos, en podridos, gimientes y temblorosos mendigos, porque nadie podía reclamar su salario como una ganancia lícita; nadie tenía derechos ni salarios; su trabajo no le pertenecía; pertenecía a la familia, mientras que ésta nada le debía a cambio, y lo único que podía reclamarle eran sus propias «necesidades», es decir, suplicar en público un alivio a las mismas, como cualquier pobre cuando enumera sus preocupaciones y miserias, desde los pantalones remendados al resfriado de su mujer, esperando que «la familia» le arrojara una limosna. Tenía que declarar sus miserias porque miserias eran y no trabajo lo que se había convertido en moneda de aquel reino. Nos transformamos, pues, en un inmenso grupo de pordioseros, cada uno de los cuales se esforzaba en demostrar que su necesidad era mayor que la de sus hermanos. ¿Qué otra cosa hacer? ¿Quiere saber lo que ocurrió? ¿Qué clase de hombres mantuvieron la calma, sintiéndose avergonzados, y qué clase de ellos se aprovecharon de aquella situación? 

»Pero no fue eso todo. En la misma reunión se descubrió otra cosa. El rendimiento de la fábrica había disminuido en un cuarenta por ciento en aquel primer semestre, y se llegó a la conclusión que alguien no había trabajado «de acuerdo con sus condiciones». ¿Quién era? ¿Cómo averiguarlo? La «familia» votó también sobre aquello. Quedó declarado qué hombres eran los mejores, y a éstos se les sentenció a trabajar horas extras cada noche durante los siguientes seis meses. Horas extras sin paga, porque no se pagaba de acuerdo con el tiempo trabajado, ni por la tarea realizada, sino tan sólo por las necesidades. 

»¿Quiere que le cuente lo que sucedió después? ¿En qué clase de seres nos fuimos convirtiendo? Empezamos a ocultar nuestras habilidades y conocimientos, a trabajar con lentitud y a procurar no hacer las cosas con más rapidez o mejor que un colega. ¿Cómo obrar de otro modo, cuando sabíamos que rendir al máximo para «la familia» no significaba que fueran a damos las gracias ni a recompensarnos, sino recibir castigos? Como sabíamos que si un sinvergüenza estropeaba un grupo de motores, originando gastos a la compañía, ya fuese por descuido o por incompetencia total, seríamos nosotros quienes pagáramos con horas extraordinarias y con trabajo los domingos, hicimos lo posible para no sobresalir en ningún aspecto. Recuerdo a un joven que empezó todo aquello lleno de ardor ante el noble ideal; un muchacho brillante, sin estudios, pero con una inteligencia asombrosa. El primer año ideó un plan de trabajo que nos ahorró miles de horas-hombres y lo entregó a «la familia», sin pedir nada a cambio, aunque tampoco hubiera podido hacerlo. Se portó bien. Obraba por un ideal. Pero cuando en una votación lo declararon el más inteligente de todos, y lo sentenciaron a trabajar de noche, porque no habíamos conseguido extraerle aún lo suficiente, cerró la boca y el cerebro. Le aseguro que el segundo año no salió con ninguna idea nueva.

»¿Dónde quedaba todo cuanto nos estuvieron diciendo acerca de la desleal competición del sistema de ganancias, de acuerdo con el cual los hombres debían contender por conseguir mejores empleos que sus colegas? Aquellas personas debieron haber visto lo que ocurre cuando todos competen entre sí para trabajar lo peor posible. No existe medio más seguro para destruir a un hombre que obligarle a un puesto en el que no sólo se siente deseo alguno de mejorar, sino que, por el contrario, día tras día se esfuerza en cumplir peor sus obligaciones. Dicho sistema acaba con él mucho antes que la bebida o el ocio, o el vivir a salto de mata. Pero no podíamos hacer otra cosa, excepto sentir una incapacidad total. La acusación que más temíamos era la de resultar sospechosos de habilidad o diligencia. Era una especie de hipoteca sobre nosotros mismos que nunca podríamos liquidar. ¿Para qué esforzarnos? Sabíamos que el elemento básico se nos entregaría del mismo modo, tanto si nos esforzábamos como si no. Se la llamaba «asignación para casa y comida». No podíamos planear la compra de un traje nuevo al año siguiente porque quizá nos entregaran una «asignación para ropas» o quizá no. Dependía de si alguien se rompía una pierna, necesitaba una operación o traía al mundo más niños. Y si no había dinero suficiente para adquirir ropas nuevas para todos, tampoco lo habría para uno en particular. 

»Recuerdo a cierto hombre que había trabajado duramente toda su vida porque siempre deseó que su hijo estudiara. El muchacho se graduó en el Instituto durante el segundo año del plan, pero «la familia» no quiso entregar al padre ninguna asignación para que continuara. Dijeron que su hijo no podía estudiar a menos de que estudiasen todos. Y no había suficiente dinero para ello. El padre murió al año siguiente, en una riña con otro en un bar. Una pelea sobre nada de particular, en la que salieron a relucir navajas. Semejantes altercados se iban haciendo muy frecuentes entre nosotros. 

»Había un viejo viudo y sin familia que tenía una afición: los discos fonográficos. Creo que era todo cuanto pudo conseguir de la vida. En otros tiempos solía escatimar sus comidas para poder comprar algún nuevo disco de música clásica. Pues bien; no le dieron asignación para discos por considerarlo «un lujo personal». Durante la misma reunión, una muchacha llamada Millie Bush, fea y desagradable, de dieciocho años, consiguió un par de soportes de oro para sus dientes de oveja, porque aquello constituía una «necesidad médica» según el psicólogo que la visitó. Dicho especialista dijo que la pobre se vería agobiada por un complejo de inferioridad muy acusado si sus dientes no eran objeto de aquella reforma. El viejo amante de la música se dio a la bebida, hasta tal punto que rara vez lo veíamos sereno. Pero había algo que no podía olvidar completamente. Cierta noche, mientras bajaba haciendo eses por la calle, vio a Millie Bush y empezó a darle puñetazos hasta dejarla sin un diente. Sin uno solo. 

»La bebida era lo único que nos proporcionaba algún consuelo y todos nos aficionamos a ella en mayor o menor grado. No pregunte de dónde sacábamos el dinero. Cuando todos los placeres decentes quedan prohibidos, existen siempre medios de, utilizar los perniciosos. No se entra en un establecimiento luego de esperar a que sea de noche ni se registran los bolsillos de un compañero para comprar sinfonías clásicas o para adquirir aparejos de pesca, sino para emborracharse y olvidar. ¿Aparejos de pesca? ¿Escopetas de caza? ¿Cámaras fotográficas? ¿Aficiones de este tipo? No existían asignaciones para ello. 

»La «diversión» fue lo primero que quedó descartado. Se dio por descontado que uno se avergonzaría al pretender no renunciar a algo que le proporcionara placer. Nuestra «asignación para tabaco» quedó reducida a dos paquetes mensuales, porque, según dijeron, el dinero debía emplearse en el fondo para leche infantil. La producción de niños fue la única que no disminuyó, sino que, por el contrario, se hizo cada vez mayor. La gente no tenía otra cosa que hacer y, por otra parte, no habían de preocuparse de nada, puesto que los niños no eran una carga para ellos, sino para «la familia». En realidad, la mejor posibilidad para obtener un respiro durante algún tiempo, era una «asignación infantil». O una enfermedad grave. 

»No tardamos en darnos cuenta de cómo funcionaba aquello. Quien quisiera jugar limpio, tenía que privarse de todo. Perdimos el gusto hacia los placeres; aborrecimos fumar o masticar goma, preocupados siempre por si alguien necesitaba aquellas monedas más que nosotros. Nos avergonzaba la comida que tragábamos, preguntándonos quién la habría pagado con sus horas extraordinarias. Sabíamos que aquella comida no era nuestra por derecho propio y preferíamos ser engañados antes que engañar. Podíamos ser unos aprovechados, pero no hasta el punto de chupar la sangre a otro. Nadie se casaba ni ayudaba a los suyos en el hogar, ni quería constituir una nueva carga para «la familia». Quien conservara cierto sentido de la responsabilidad, no podía casarse y tener hijos, puesto que no le era posible planear, prometer, ni contar con nada. Los desorientados y los irresponsables se aprovecharon de ello. Trajeron niños al mundo, provocaron conflictos con muchachas, y arrastraron tras sí a todos los indignos parientes que tenían por el país, y a cada hermana encinta y sin casar con el fin de obtener «subsidios por necesidad urgente». Contrajeron más enfermedades de las que cualquier doctor podía atender. Estropearon sus ropas, sus muebles y sus casas, pero ¡qué importa! «La familia» pagaba por ellos. Encontraron más modos de contraer necesidades de lo que nadie hubiera podido imaginar. Desarrollaron una habilidad especial, la única de que se mostraron capaces. 

»¡El cielo nos asista, señora! ¿Se da usted cuenta de lo que sucedió? Se nos había dado una ley de acuerdo con la cual vivir y que llamaban ley moral; pero castigaban a quienes la observaban. Cuanto más tratábamos de vivir de acuerdo con la misma, más sufríamos; cuanto más nos burlábamos de ella, mayores recompensas obteníamos. La honradez era como una herramienta puesta a merced de la maldad ajena. Los honrados pagaban, mientras los deshonestos recogían. El honrado perdía y el malvado ganaba. ¿Cuánto tiempo puede un hombre permanecer bueno con semejante ley? Cuando empezamos, éramos gentes decentes y felices. No existía entre nosotros demasiada gente ruin. Conocíamos bien nuestra tarea, nos sentíamos orgullosos de ella, y trabajábamos para la mejor fábrica del país, propiedad del viejo Starnes, que sólo admitía a lo más selecto de la clase obrera. Al cabo de un año de regir el nuevo plan, no quedaba entre nosotros ni una persona decente. Aquello sí era maldad; la clase de horrible e infernal maldad con la que los predicadores solían asustamos, pero que uno nunca imaginó existiera. El plan no favoreció a unos cuantos bastardos, sino que volvió a la gente decente en bastardos, sin que se pudiera obrar de otra manera… ¡Y a eso se le llamó ideal moral!

»¿Con qué propósito querían que deseáramos trabajar? ¿Por amor a nuestros hermanos? ¿Qué hermanos? ¿Para los aprovechados, los sinvergüenzas, los holgazanes que veíamos a nuestro alrededor? Si eran unos charlatanes y unos incompetentes, si no querían trabajar o estaban incapacitados para ello, ¿qué nos importaba a nosotros? Si quedábamos reducidos para toda la vida al nivel de su capacidad, fingida o real, ¿para qué preocupamos? No teníamos medio alguno para saber cuáles eran sus condiciones verdaderas; carecíamos de medios para controlar sus necesidades. Todo cuanto sabíamos era que estábamos convertidos en bestias de carga, contendiendo ciegamente, en un lugar medio hospital, medio almacén, sin marchar hacia ningún objetivo, aparte de la incompetencia, el desastre y las enfermedades. Éramos bestias colocadas allí como instrumentos de quien quisiera dictaminar las necesidades de otro. 

»¿Amor fraternal? Es allí donde aprendimos a aborrecer a nuestros hermanos por vez primera en nuestra vida. Los odiábamos por todas las comidas que ingerían, por los pequeños placeres de que disfrutaban, por la nueva camisa de uno, por el sombrero de la esposa de otro, por una excursión familiar, por la pintura de su casa. Porque todo aquello nos era arrebatado a nosotros; era pagado con nuestras privaciones, nuestras renuncias y nuestra hambre. Empezamos a espiamos unos a otros, con la esperanza de sorprendemos en alguna mentira acerca de nuestras necesidades y disminuir las asignaciones en la próxima reunión. Y empezamos a servimos de otros espías, que informaban acerca de los demás, revelando, por ejemplo, si alguien había comido pavo el domingo, posiblemente pagado con el producto del juego. Empezamos a metemos en las vidas ajenas, provocamos peleas familiares para lograr la expulsión de algún intruso. Cuando veíamos a alguien hablando en serio con una chica, le hacíamos la vida imposible. De este modo dimos al traste con numerosos compromisos matrimoniales. No queríamos que nadie se casara, no queríamos más gente a la que alimentar. 

»En los viejos tiempos, el nacimiento de un niño era celebrado con entusiasmo; por regla general ayudábamos a las familias apuradas a pagar sus facturas de clínica. Ahora, cuando nacía un niño, estábamos varías semanas sin dirigir la palabra a sus padres. Para nosotros, los niños venían a ser lo que la langosta para los agricultores. En otras épocas ayudábamos a quien tuviera enfermos en su casa; ahora… Voy a contarle un solo caso. Tratábase de la madre de un hombre que llevaba con nosotros quince años. Una anciana afable, alegre e inteligente, que nos llamaba por nuestros nombres de pila, y con la que todos simpatizábamos. Cierto día se cayó por la escalera del sótano, rompiéndose la cadera. Sabíamos lo que ello significaba, a su edad. El médico dijo que tenía que ser internada en una clínica a fin de someterla a un tratamiento costoso que se prolongaría bastante tiempo. La anciana murió la noche antes de abandonar su casa. Nunca se pudo establecer la causa del fallecimiento. No sé si fue asesinada. Todo cuanto sé es que… y esto es lo que no puedo olvidar… es que yo también deseé que muriera. ¡Que Dios nos perdone! Tal era la hermandad, la seguridad, la abundancia que el plan nos procuraba. 

»¿Qué motivo existió para que esta clase de horror tuviera que ser predicado? ¿Sacó alguien provecho del mismo? Sí. Los herederos Starnes. No vaya usted a replicar que sacrificaron una fortuna y que nos entregaron la fábrica como regalo, porque también en esto sufrimos un engaño. Sí; entregaron la fábrica, pero los beneficios, señora, dependen de aquello que se quiere conseguir. Y lo que los Starnes querían no podía comprarse con ningún dinero. El dinero es demasiado limpio e inocente para ello. 

»El más joven, Eric Starnes, era una especie de medusa, sin valor ni energía. Fue, elegido por votación, director del Departamento de Relaciones Públicas. No hacía nada y tenía a sus órdenes a un personal ocioso; por tal motivo no le era preciso siquiera holgazanear por la oficina. La paga que se le satisfacía, en realidad no debería llamarla así, porque no se «pagaba» a nadie, la asignación que se votó para él era muy modesta, cosa de diez veces mayor que la mía; pero a Eric no le importaba el dinero, porque no hubiera sabido qué hacer con él. Pasaba el tiempo entre nosotros, demostrándonos su compañerismo y su espíritu democrático. Le encantaba que la gente le demostrase afecto. Su mayor empeño consistía en recordarnos a cada instante que nos habían dado la fábrica. Llegamos a no poder soportarlo.

»Gerald Starnes era nuestro director de producción. Nunca pudimos averiguar el volumen total de sus ganancias. Hubiéramos necesitado todo un equipo de contables. Y un equipo de ingenieros para saber de qué modo todo aquel dinero pasaba directa o indirectamente a su despacho. Sin embargo, nada figuraba como beneficio particular, sino como medios con los que pagar los gastos de la compañía. Gerald tenía tres automóviles, cuatro secretarias y cinco teléfonos, y solía celebrar fiestas a base de champaña y caviar, que ningún gran industrial que pagara impuestos podía permitirse. Gastó más dinero en un año que el ganado por su padre en los dos últimos de su vida. En su despacho encontramos un montón de cuarenta kilos de revistas, llenas de artículos sobre nuestra fábrica y nuestro noble plan, con grandes retratos de Gerald Starnes, en los que se le llamaba «cruzado social». Por la noche le gustaba entrar en las tiendas vestido de etiqueta, con gemelos de brillantes, del tamaño de monedas, desparramando la ceniza de su puro por doquier. Un rico vulgar, sin otra cosa que exhibir aparte de su dinero, ya es un tipo desagradable; pero al menos no se recata de demostrarlo y uno puede contemplarlo con la boca abierta si lo desea, aunque en la mayoría de los casos no suceda así. Pero cuando un bastardo como Gerald Starnes se exhibe de ese modo y declara una y otra vez que no le preocupa la riqueza material y que sólo sirve a «la familia», que todos aquellos lujos no son para él sino en beneficio del bien común porque es preciso mantener el prestigio de la compañía y del noble plan de la misma… entonces es cuando uno aprende a aborrecer a esos seres como nunca se ha aborrecido a ningún semejante. 

»Su hermana Ivy era peor. A ésta no le importaba verdaderamente la riqueza material. La asignación que recibía no era mayor que la nuestra, y siempre iba con zapatos planos y simples faldas y camisas, con el fin de demostrar su indiferencia. Tenía el cargo de directora de Distribución. Era la encargada de nuestras necesidades; la que, en realidad, nos tenía aferrados por la garganta. Se suponía que la distribución se ejercía por voto: por la voz del pueblo; pero cuando dicho pueblo 'posee seis mil roncas voces que tratan de decidir sin rasero ni medida, cuando no existen reglas y cada uno puede pedir lo que quiera sin tener derecho a nada, cuando cada cual ejerce derecho sobre la vida ajena pero no sobre la suya, se acaba como sucedió allí, con que la voz del pueblo acabó siendo la de Ivy Starnes. Al finalizar el segundo año abandonaron aquella farsa de las «reuniones de familia» en favor de la «eficacia productora y de la economía de tiempo», que solían durar diez días, y todas las peticiones fueron enviadas simplemente al despacho de Miss Starnes. Mejor dicho, debían ser expresadas ante ella en persona, por cada peticionario. Entonces elaboraba una lista de distribución que nos leía, para su aprobación, en una reunión que duraba tres cuartos de hora. Siempre votábamos afirmativamente. En el orden del día figuraba un período de diez minutos para la discusión y las objeciones. Pero no formulábamos ninguna. Habíamos aprendido mucho. Nadie puede dividir la renta de una fábrica entre miles de obreros, sin un rasero o norma con que medir el valor de cada cual. El de Miss Ivy era la sumisión y la obsequiosidad ajenas. ¿Egoísmo? En los tiempos del fundador de la empresa todo el dinero de éste no le hubiera permitido hablar al tipo más bajo como ella hablaba a nuestros más hábiles obreros y a sus esposas. Tenía unos ojos pálidos, que miraban vidriosos, fríos y muertos. Si se quería tener noción de la maldad total, bastaba con observar cómo resplandecían al ver en la lista el nombre de alguien que en cierta ocasión le hubiera contestado airadamente. Al observar aquello, comprendíamos el motivo real de quienes en otros tiempos predicaron el slogan: «De cada cual según su habilidad; a cada cual según sus necesidades».

»Allí residía el secreto de todo. Al principio no cesaba de preguntarme cómo era posible que hombres educados, justos y famosos, pudieran cometer un error semejante y predicar como buena tal abominación, cuando cinco minutos de reflexión les hubieran indicado lo que sucedería caso de que alguien pusiera en práctica semejantes ideas. Pero ahora comprendo que no obraron así por error, porque errores de este género no se cometen nunca de manera inocente. Si los hombres se hunden en alguna forma de locura, imposible de llevar a la práctica con buenos resultados, ni existiendo, además, razón que la explique, es porque tienen motivos que no quieren revelar. Nosotros no éramos tampoco tan inocentes cuando votamos en favor del plan, en la primera reunión. No lo hicimos sólo porque creyéramos que la directriz fuera buena. Teníamos otra razón, pero la ocultamos a nuestros semejantes y a nosotros. La directriz nos daba una posibilidad de hacer pasar como virtud algo de lo que nos hubiéramos avergonzado. No existió nadie que votara por la misma y que no pensara que bajo una organización de tal clase participaría en los beneficios de quienes eran más diestros que él. Nadie se consideró lo bastante rico y listo para no creer que alguien lo sobrepasaría. Gracias al plan participaría de la riqueza y de la inteligencia ajenas. Pero pensando conseguir beneficios de quienes estaban por encima de él, se olvidó de que había seres inferiores que también opinaban igual. Se olvidó de los inferiores que tratarían de explotarle del mismo modo que él pensaba explotar a sus superiores. El obrero encariñado con la idea de que sus necesidades le daban derecho a un automóvil como el de su jefe, olvidó que todo pordiosero y vagabundo de la tierra empezaría a clamar que las suyas le daban opción a un frigorífico. Ese fue nuestro motivo real cuando votamos. Tal es la verdad; pero no nos gustaba recordarlo, y cuanto más lo lamentábamos, más alto gritábamos nuestro amor hacia el bien común. 

»Conseguimos lo que nos habíamos propuesto. Pero cuando nos dimos cuenta de lo que aquello representaba, era demasiado tarde. Estábamos atrapados y no podíamos ir a ningún sitio. Los mejores de entre nosotros abandonaron la fábrica en la primera semana del plan. Así perdimos excelentes ingenieros, superintendentes, capataces y obreros especializados. Todo aquel que se respeta no gusta de verse convertido en vaca lechera de la comunidad. Algunos intentaron impedir el proyecto, pero no lo consiguieron. Los hombres huían de la fábrica como de un núcleo de infección, hasta que no quedaron más que los necesitados, sin habilidad ni condiciones. 

»Si algunos de nosotros, dotados de ciertas cualidades, optamos por quedarnos, fue porque llevábamos allí muchos años. En los viejos tiempos, nadie abandonó voluntariamente la «Twentieth Century» y no podíamos hacernos a la idea de que aquellas condiciones no existieran ya. Transcurrido algún tiempo nos fue imposible marcharnos, porque ningún otro empresario nos habría admitido, cosa natural. Los dueños de las tiendas donde comprábamos empezaron a abandonar Starnesville a toda prisa, hasta que no nos quedaron más que los bares, las salas de juego y los tenderetes de algunos aprovechados, que nos vendían bazofia a precios abusivos. Nuestras asignaciones fueron perdiendo valor conforme el coste de la vida aumentaba. La lista de los necesitados se fue alargando, al' tiempo que la de sus proveedores se acortaba. Cada vez era menor la riqueza a dividir entre más y más gente. En los viejos tiempos solía decirse que la «Twentieth Century Motors» era una marca tan buena como el oro. No sé qué pensarían los herederos Starnes si es que pensaban algo; pero tengo la impresión de que, igual que todos los planeadores sociales y los industriales insensatos, estaban convencidos de que aquella marca era en sí misma una especie de emblema mágico dotado de un poder sobrenatural que los mantendría ricos, igual que a su padre. Pero cuando nuestros clientes empezaron a notar que no servíamos un pedido a tiempo, ni entregábamos un motor que no tuviera un fallo, el mágico emblema empezó a operar en sentido contrario: la gente no aceptaba un motor ni regalado si llevaba la marca «Twentieth Century». Llegó un momento en que nuestros ¡micos clientes fueron los que nunca pagaban ni pensaban pagar; pero Gerald Starnes, embrutecido y engreído por su propia publicidad, empezó a ir de un lado para otro con aire de superioridad moral, exigiendo que los industriales nos pasaran pedidos, no porque nuestros motores fueran buenos, sino porque los necesitábamos urgentemente. 

»Por aquel entonces, cualquier tonto de pueblo hubiera visto claramente lo que generaciones de profesores pretendieron no observar. ¿Qué beneficios podría reportar nuestra necesidad a una central eléctrica, por ejemplo, si sus generadores se detenían a causa de un defecto en nuestras máquinas? ¿Qué beneficio reportaría a un hombre tendido en una mesa de operaciones, si, de pronto, se apagaba la luz? ¿Qué bien haría a los pasajeros de un avión si el motor fallaba en pleno vuelo? Y si adquirían nuestros productos no a causa de su mérito sino obligados por nuestra necesidad, ¿la acción moral del propietario de la central eléctrica, del cirujano y del fabricante del avión seria buena, justa y noble? 

»Sin embargo, tal era la ley que profesores, directivos y pensadores habían querido establecer en la tierra. Si esto es lo que ocurría en una pequeña ciudad donde todos nos conocíamos, ¿imagina lo que hubiera representado en una escala mundial? ¿Imagina lo que hubiera ocurrido si hubiéramos tenido que vivir y trabajar sujetos a todos los desastres y a todos los inconvenientes de la tierra? Trabajar pensando en que si alguien fallaba en un lugar cualquiera, era uno quien debería solucionar el conflicto. Trabajar sin posibilidad alguna de progreso personal; con las comidas, los vestidos, el hogar y las distracciones pendientes de una estafa, una crisis de hambre o una peste en cualquier lugar del mundo. Trabajar sin posibilidades de una ración extra, hasta que los habitantes de Camboya tuvieran alimento suficiente o hasta que todos los patagones hubieran pasado por la Universidad. Trabajar con un cheque en blanco, exhibido por hombres a los que usted nunca vería, cuyas necesidades no conocería, cuya laboriosidad, pereza o mala fe no podría usted observar nunca. Tan sólo trabajar, trabajar y trabajar, dejando que las Ivys o los Geralds del mundo decidieran qué estómagos habrían de consumir el esfuerzo, los sueños y los días de vuestra vida. ¿Era aquélla la ley moral a aceptar? ¿Aquél un ideal moral?

»Lo intentamos y aprendimos la lección. Nuestra agonía duró cuatro años, desde la primera reunión hasta la última, y todo terminó del único modo que podía terminar: en la ruina total. Durante la última reunión, Ivy Starnes fue la única que intentó forcejear un poco. Pronunció un corto, desagradable y agresivo discurso en el que dijo que el plan había fracasado porque el resto del país no lo aceptó; que una sola comunidad no podía llevarlo a la práctica y triunfar en medio de un mundo egoísta y avaro; que el plan era un ideal noble, pero que la naturaleza humana no estaba a la altura del mismo. Un joven, el mismo castigado por habernos dado una idea útil durante el primer año, se puso en pie, mientras todos seguíamos sentados en silencio, y dirigióse a Ivy Starnes, que ocupaba el estrado. No dijo nada. Le escupió en la cara. Y éste fue el fin del noble plan de la "Twentieth Century".»

 

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Un poco de contexto: La frase "de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades" (traducida en este fragmento como "dcada cual según su habilidad; a cada cual según sus necesidades") fue utilizada por Karl Marx en uno de sus escritos más fundamentales, Crítica del Programa de Gotha, para caracterizar el principio sobre el que se regiría la "fase superior" de la Sociedad Comunista, "cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva". Previa a la consecución de esa utopía, en la etapa de transición a ella (o "primera fase"), primaría el principio "a cada cual según su aporte", una situación no óptima porque va en contra de la igualdad, en vista de las distintas capacidades de cada trabajador, que llevan a que haya por naturaleza unos que reciban más que otros.

Este fragmento de La Rebelión de Atlas ejemplifica lo que sucedería si la utopía de Marx se aplicara antes de que estuvieran dadas las condiciones objetivas de una sociedad comunista verdadera, algo que por otra parte no quedó más cerca después de décadas de gobiernos que buscaban el comunismo, como la URSS y sus satéites, China, Vietnam o Cuba. Tanto así que el Partido Comunista de la primera vio desintegrarse su sistema político y económico y en las últimas sus Partidos Comunistas perviven pero sólo como monopolio del poder, adoptando más y más aspectos del capitalismo en lo económico. Sólo Corea del Norte puede ser considerado el último bastión del comunismo del siglo XX, aunque en realidad luzca más como la monarquía despótica de la dinastía Kim.

¿Qué queda ahora del comunismo en general y del marxismo en particular? Mucho y poco. Hay todo un discurso político que se repite y repite sin conocerse su origen, expresando irritación justa pero también envidia. No son de derecha ni de izquierda, eso dicen, pero buscan un ideal que en la práctica choca con la naturaleza humana que expresó el economista John Kenneth Galbraith en esta frase:

"Esta es, quizás, la única ley económica que nunca ha sido discutida, y ello por la razón de que nunca ha tenido una excepción importante. La naturaleza humana puede ser una cosa infinitamente variable. Pero tiene constantes. Una de ellas es que, ante una alternativa, cada cual guarda lo mejor para si mismo, y también para aquellos a quien quiere más".

A propósito, ¡Feliz Día del Trabajo!

29 abril 2016

Agenda en Tacna para este Sábado 30 de Abril y Domingo 1º de Mayo del 2016

Veamos:

Para este Sábado 30/04/2016:

  • Cineplanet Tacna tiene las siguientes películas en exhibición (los trailers está más abajo, y para mayores detalles y los horarios puedes revisar la web o el facebook de la cadena):
    • Capitán América: Civil War (Captain America: Civil War), el tan publicitado nuevo episodio del Universo Cinamatográfico de Marvel, donde los superhéroes de la editorial toman dos bandos y se enfrentan. Yo la tomo con escepticismo, aunque igual la iré a ver, aunque sólo sea porque esta semana casi no hay más opciones.
    • El Cazador y la Reina de Hielo (The Huntsman: Winter's War), especie de precuela/spin off/secuelade la película Blanca Nieves y el Cazador del año 2012. En esta ocasión Eric, el Cazador (interpretado por Chris Hemsworth), se enfrenta a Freya, la Reina de Hielo (interpretada por Emily Blunt). También reaparece Raveena, la madrastra de Blanca Nieves (interpretada, de nuevo, por Charlize Theron), quien es la hermana mayor de Freya. Afortunadamente, Kristen Stewart no repite papel, así que quizás esta película esté en algo.
    • El Libro de la Selva (The Jungle Book), del que ya he hecho reseña acá. Date una vuelta.
  • Cinestar Tacna por su lado... tiene lo mismo en cartelera (su web para más detalle y los horarios en este enlace y el facebook de la cadena en este otro)
    • Capitán América: Civil War (Captain America: Civil War).
    • El Cazador y la Reina de Hielo (The Huntsman: Winter's War).
    • El Libro de la Selva (The Jungle's Book).
  • Proyecto Maniaku en su ciclo semanal de proyecciones proyectará la película Kokuhaku (Confessions), de Tetsuya Nakashima, además de capítulos de series escogidas, desde las 5:30 PM en el Local Comunal del Agrupamiento Francisco Antonio de Zela (a espaldas de SERPOST). El evento en facebook es acá. El trailer de la película es el siguiente:
  • En Babel Disco Club (Solari Plaza interior 3015) por el Día del Trabajador se presentará Karimbo y A Conquistar. Tocarán también la orquesta La Rumba y DJ Garu. Será a partir de las 9 PM. Ingreso libre para mujeres hasta las 11 PM. Entrada general S/ 15. VIP S/ 30. El evento en facebook es este.
  • En la zona recreativa de Las Buganvillas se presenta la banda limeña Olaya Sound System. Es a las 8:30 PM. También estarán los grupos Simios, Carlos Sick, Otorongos de Satán y La Maldita Familia. Entradas en preventa S/ 15, el mismo día S/ 20. En este enlace puedes consultar el evento en facebook.

Para este domingo 01/05/2016 (Feliz Día del Trabajo):

  • Cineplanet Tacna, id.
  • Cinestar Tacna, id.
  • El Fest Resto Bar Los Delfines (Av. Celestino Vargas Nº 1020) por el Día del Trabajador tendrá a la Orquesta Internacional Sabor, Robotín y su playback, Kevin Hidalgo, mariachis, show de payasitos. Es a partir de las 10 AM.
  • A partir del mediodía en el Restaurante Campestre Mayra, ubicado frente al Hospital de ESSALUD de Calana se festejará a los trabajadores por su día con las presentaciones de La Mosca del FolclorGilda FernándezYameli Alave y su orquesta, Internacional MarazaNorma La Encantadora y su orquesta, y Orquesta Dominó. La entrada es libre.
  • Por su lado, Restaurante La Frontera también festeja el Día del Trabajador con Los Maravillosos de José VillanuevaVicente Fernández (Chente)Orquesta Internacional SaborRobotin y su playback. La animación corre a cargo de Sherley Cheres. La entrada es también libre y comienza a la 1 PM.
  • Desde La Paz, Bolivia, y a partir de las 3 PM, se presentarán Las Cholitas Cachascanistas: Ángela La Folclorista, La Sinpática Maritza, Dina La Reyna del Ring, Benita La Intocable y Yennifer 2 Caras. Será en el Coliseo Túpac Amaru. Acá pueden ver el video de presentación:
  • La Cinemateca UPT en su ciclo dedicado a Woody Allen exhibirá a las 4 PM la película Hombre Irracional (Irrational Man), donde un profesor de filosofía en medio de una crisis existencial acaba involucrándose con una de sus alumnas. Luego, a las 5:50 PM, se proyectará Magia Bajo la Luz de la Luna (Magic in the Moonlight), que es la historia de un tipo cínico que desenmascara a quienes se hacen pasar por mediums, pero que se topará con algo más mágico aún: el amor. La entrada es libre. El sitio es el de costumbre, el Auditorio Güido Fernández de Córdova, Av. San Martín Nº 361. Ingreso libre. Más info en su facebook. Los tráilers acá abajo:

Eso sería todo por hoy. Hasta la próxima.

17 marzo 2016

“Capitalismo neo-liberal”. Contra la demagogia, de Erick Yonatan Flores Serrano



“La verdad no está de parte del que grita más fuerte”. Rabindranath Tagore

Cuando las turbas de la inquisición católica acusaban a Galileo de hereje, a tal punto que lo hayan obligado a abjurar, nada cambiaba el hecho de que él estaba en lo cierto. Afortunadamente, la verdad no está sujeta a la democracia. Por más que una mayoría grite en contra de ella, la verdad sigue siendo la verdad. Este es el sentido que debe rescatarse de la cita del filósofo y escritor indio que da inicio a estas líneas. A continuación, va mi artículo sobre una de las mentiras más propagadas en la sociedad.

En mis años universitarios en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán de Huánuco, cursando los últimos años de sociología, siempre escuché -con cierta desconfianza- las coléricas y efusivas charlas de algunos de mis profesores en contra de eso que hoy sigue sonando ruin y atroz, “el capitalismo neo-liberal”. Pese a mis dos primeros años llenos de ingenuidad, nunca fui un cordero en busca de un pastor. Es más, cada vez que mis docentes y compañeros fruncían el ceño al momento de hablar del capitalismo, más me convencía de que eran ellos, los que tanta gala hacían de su determinación, los más equivocados. Bajo la concepción de varios de mis docentes y compañeros, el capitalismo neo-liberal era el infierno en la tierra, una sociedad capitalista no tenía otro destino que la destrucción. Todos, al unísono, alzaban la voz y decían que el origen de todos los males en nuestro país -y en todo el mundo- era el capitalismo. No había ninguna otra opción, esa era la verdad absoluta y todo aquel que tratara de salir del límite de ese razonamiento, era un hereje, un infiel. En estas condiciones, cualquiera tiende a sucumbir y terminar formando parte del gran rebaño, sin embargo, todo esto no hizo más que motivar mis dudas y alentar mis ganas de estudiar el tema a profundidad. Hoy en día, producto de ese valiente inicio de mi vida académica, puedo decir, con absoluta solvencia, que todo lo que me decían sobre el capitalismo, no era más que una vil mentira.

En primer lugar, hay que aclarar que el capitalismo no es un sistema político-económico, sólo es un instrumento de acumulación de capital. Un instrumento que encaja bien en cualquier sistema político-económico, recordemos que en la Unión Soviética también existían formas de capitalismo bastante peculiar, un capitalismo en donde los medios de producción le pertenecían al Estado. Lenin jamás previó, ni en sus más horrendas pesadillas, que su revolución contra el zar de 1917, incorporaría al capitalismo que tanto había defenestrado, años después de su muerte. Si bien es cierto, aquí los mecanismos de mercado no existen porque es el Estado el que se encarga de suplir todas sus funciones, el medio de acumulación de capital sigue existiendo, sólo se puede decir que la relación de producción en la economía soviética cambiaba los agentes económicos, al presentar todas las características que conocemos, la relación se daba entre el aparato estatal y la clase trabajadora. En el mismo sentido, se puede decir que en el fascismo también existió capitalismo, cuando hablamos de los gobiernos de Hitler, Mussolini o Franco, lo primordial que hay que decir es que son formas de socialismo nacionalista, aquí prima el espíritu nacional y esto no necesariamente significa que el capitalismo, como medio de acumulación, deje de existir. De la misma forma que el capitalismo encuentra oxígeno dentro del socialismo y el fascismo, resulta obvio que, dentro de sistemas políticos-económicos más contemporáneos, también existan medios capitalistas. La social-democracia y el mercantilismo (este último erróneamente conocido como neo-liberalismo), por ejemplo, también admiten dentro de sus estructuras la existencia del capitalismo. En ambos sistemas puede decirse que el capitalismo es el motor que permite conseguir los propósitos políticos de turno. Sin el capitalismo, la social-democracia no tendría forma de financiar su Estado de bienestar. Sin el capitalismo, el mercantilismo no tendría forma de asignar la riqueza entre los privilegiados del gobierno. Y al final, si el capitalismo puede llegar a cumplir su fin bajo sistemas completamente hostiles (socialismo, fascismo), como también en sistemas medianamente adversos (social-democracia, mercantilismo), es evidente que, en un sistema abierto y sin las restricciones de los anteriores, el capitalismo multiplique sus resultados en forma exponencial, y sólo en un sistema político-económico liberal, esto es posible.

En segundo lugar, ahora corresponde responder la pregunta central de este artículo:

¿Es el capitalismo el problema que tenemos en nuestro país?

Habiendo dejando claro que el capitalismo sólo es un instrumento que se amolda a cualquier sistema, evidentemente la respuesta es no; el capitalismo no puede ser un problema, tampoco puede ser una solución. El capitalismo no puede ser tal cosa porque sólo es un medio, en todo caso, si es que algún problema existe en nuestro país, podría ser gracias al sistema político-económico que tenemos. En este sentido, ahora toca identificar cuál es el sistema político económico que hoy rige en nuestro país.

Cuando mis docentes despotricaban (y sé que lo siguen haciendo) en contra del capitalismo neo-liberal, no estaban del todo equivocados. Aquí podría hacer una descripción detallada de todo lo que implica el neo-liberalismo pero sería en vano, sólo diré que el neo-liberalismo es un eufemismo ramplón y malintencionado, los “intelectuales” de izquierda, durante años, se han encargado de difuminar esta perversión por todo el continente. Perversión que no tiene otro objetivo que confundir a la gente y hacerles creer (como lo intentaron conmigo) una realidad totalmente distinta. El denunciado neo-liberalismo no es otra cosa que mercantilismo puro y duro. Un sistema que se basa en privilegios. El Estado favoreciendo a unos pocos privados. Como suele escucharse en las calles, “el gobierno de los ricos”. Más allá del nulo presupuesto conceptual de la mayoría de personas de nuestra sociedad, este reclamo está plenamente sustentado. Para nadie es un secreto que nuestro sistema sólo funciona para la élite privilegiada por el gobierno, esos contados empresarios que se benefician de la benevolencia del gobierno y logran así, burócratas y empresarios, multiplicar sus cuentas en el extranjero. Se trata de una vil alianza entre grandes privados y el Estado, una ecuación que sólo los beneficia a ellos y excluye al resto de la población.

Bien, ahora sabemos que: 1) el capitalismo no es un sistema político-económico y por lo tanto, 2) no es el origen de nuestros problemas. Sabemos también que el sistema que tenemos en nuestro país, el tristemente célebre “neo-liberalismo”, no es más que mercantilismo y es el origen de todos los males. Este es el único punto en el que podría estar de acuerdo con mis docentes, en el diagnóstico que pueda hacerse de nuestra situación. Evidentemente estaremos muy convencidos que los resultados que tenemos son desastrosos y que, para revertir la situación, es imperativo cambiar muchas cosas. Y aquí es donde derribar las mentiras establecidas, cobra notoria importancia. Cuando se confunde el capitalismo -que, reitero, es sólo un instrumento- con un sistema político-económico y, a partir de esto, se lanzan juicios de valor a diestra y siniestra, lo normal es que se caiga en errores conceptuales que, como se han visto a lo largo de la historia, suelen tener consecuencias terribles. Y esto es lo que nos ha estado pasando desde el inicio de nuestra vida republicana, el capitalismo que siempre hemos tenido es un capitalismo sumamente intervenido, propio de sistemas que asfixian el mercado. Como antes había señalado, el único sistema político-económico que permite que el funcionamiento del capitalismo se traduzca en resultados positivos, es el liberalismo. La experiencia de aquellos países que, en poco tiempo, han llegado a la vanguardia del crecimiento y el bienestar, son aquellos que, partiendo de sistemas altamente coercitivos, han ido liberando sus mercados y permitiendo que el capitalismo, con cada vez más altos grados de libertad, haga su trabajo.

Y por último, es necesario hacer una aclaración de mencionado en el párrafo anterior. Hoy en día, no existe ningún país que haya incorporado un capitalismo de libre mercado genuino. Ningún país en el mundo puede hacer gala de regirse por el famoso laissez faire, laissez passer. Sólo existen algunos países con un capitalismo muy cercano a esta idea. De todo esto podemos inferir que, mientras más libre sea el capitalismo, mejores resultados ofrece. Si vemos las maravillosas experiencias de Hong Kong, Mónaco y Liechtenstein, encontramos que son las zonas que cuentan con el capitalismo más libre del mundo y, agregando a países como Suiza, Australia, Nueva Zelanda y Singapur, podemos apreciar que también son los lugares que concentran mayor riqueza, esto, como es natural, se traduce un niveles de bienestar social muy elevados.

Los mitos y la demagogia se han impregnado en las universidades, uno de los pocos espacios que quedan para la reflexión y la academia. La confusión inducida por cientos de docentes ha hecho mella en la sociedad, a tal punto que la mayoría de reclamos sociales van en el sentido contrario. La gran mayoría está desprovista de información y conceptos, es por eso que los demagogos han tenido un éxito sin precedentes en sus perversas intenciones. La gente siempre estará vulnerable ante la verborrea de aquellos inescrupulosos, es por esto que no hay nada más importante que hacerle frente en el terreno que, durante años, ha sido el más descuidado por los que creemos en las bondades de la libertad. Como bien dice Murray Rothbard, todo lo hemos ensayado, hemos tenido sistemas políticos-económicos diversos y todos han fracasado, ¿qué otra cosa nos queda más que ensayar la verdadera y genuina libertad?

Escrito por: Erick Yonatan Flores Serrano (Coordinador General del Instituto Amagi - Huánuco)
Fuente: Catarsis y Harakiri

23 enero 2016

Agenda en Tacna para este Sábado 23 y Domingo 24 de Enero del 2016

Nada de chácharas, comencemos:

Para este Sábado 23/01/2016:

  • Cineplanet Tacna tiene las siguientes películas en exhibición (los trailers está más abajo, y para mayores detalles y los horarios puedes revisar la web o el facebook de la cadena):
    • La Cabaña del Diablo (Gallows Hill), una nueva película de terror ambientada en un apartado hotel colombiano y dirigida por el director español con residencia estadounidense Víctor García. Sí, tampoco me suena. En su ficha de IMDB se listan sus películas que son esencialmente del mismo género (incluyendo una secuela de la franquicia de Hellraiser... que parece que fue hecha sólo para no perder los derechos de la saga (sí, como pasó con Los 4 Fantásticos). Bueno, también hizo 30 Días de Oscuridad. Hay un entrevista que a propósito de esta su película más reciente pueden ver acá.
    • La Quinta Ola (The 5th Wave), nueva adaptación de un bestseller juvenil de moda, con el atractivo de estar protagonizada por Chloe Grace Moretz. Puede estar en algo.
    • Los Ocho Más Odiados (The Hatefull Eight), el nuevo filme de Quentin Tarantino, su personalísima revisión del western y tributo a su vertiente spaguetti (o eso entiendo)... Si hasta consiguió la colaboración del maestro Ennio Morricone. Participan también Kurt Russel y Samuel L. Jackson, cuya cuenta de twitter en una movida inesperada saludó al Perú para invitarnos a verla.
    • Punto de Quiebre (Point Break), remake de la notable película de los 90s del mismo título (entonces protagonizada por Keanu Reeves y Patrick Swayze y dirigida por Kathryn Bigellow), pero ahora más "globalizada". ¿Podrá dar la talla?
    • No Estamos Solos, película peruana de terror de la que ya escribí un corto review el otro día en mi otro blog.
    • Snoopy y Charlie Brown (The Peanuts Movie), es una nueva adaptación de la icónica tira cómica de Schultz y cuya serie de los 80s es recordada por los niños de entonces. En esta nueva aventura, Charlie Brown se enamora de la chica nueva del barrio, pero como es Charlie Brown su fiel perro Snoopy tendrá que ayudarle.
    • Guerra de Papás (Daddy's Home), quizás la película familiar de la temporada. Vean lo que escribí de ella aquí.
    • Star Wars: El Despertar de la Fuerza (Star Wars Episode VII: The Force Awakens), creo que no hay mucho más qué decir de esto: ¡Es Star Wars!
  • Cinestar Tacna por su lado tiene en cartelera lo siguiente (su web para más detalle y los horarios en este enlace y el facebook de la cadena en este otro)
    • La Quinta Ola (The 5th Wave).
    • Pasión del Corazón (Dilwale), que es la primera película hindú en exhibición en Tacna después de mucho tiempo. Con el protagónico a cargo del incombustible Shahrukh Khan, haciendo pareja de nuevo con la también consentida de Bollywood, Kajol, es obvio que tendrá todo lo que se supone que debe de tener una película que viene de la India: acción, comedia, escenarios exóticos, inexplicables bailes, un romance prohibido y un villano muy villanesco en su villanía.
    • Punto de Quiebre (Point Break).
    • No Estamos Solos.
  • Proyecto Maniaku en su ciclo semanal de proyecciones proyectará la película GYO: Tokyo Fish Attack, de Takayuki Hirao, además de capítulos de series escogidas, desde las 5:30 PM en el Local Comunal del Agrupamiento Francisco Antonio de Zela (a espaldas de SERPOST). El evento en facebook es acá. El trailer de la película es el siguiente:
Para este domingo 24/01/2016:
  • Cineplanet Tacna, id.
  • Cinestar Tacna, id.
  • La Cinemateca UPT en su ciclo Festival de Verano 2016 exhibirá la película Splash, de Ron Howard, clásico ochentero protagonizado por Tom Hanks, a las 4 PM. La entrada es libre. El sitio es el de costumbre, el Auditorio Güido Fernández de Córdova, Av. San Martín Nº 361. Ingreso libre. Más info en su facebook. El tráiler acá abajo:
Eso sería todo por hoy. Hasta la próxima.
31 julio 2015

Album de fotos de Tacna Antigua (desde el facebook de Ricardo Rendón Cohaila)

Desde hace un tiempo el Sr. Ricardo Rendón Cohaila en su facebook ha estado reuniendo fotos antiguas de la ciudad de Tacna. Hay varias muy interesantes, y siendo que en el mismo álbum anima a compartirlas... pues acá está:

29 julio 2015

ATENCION: Mañana 30/07/2015 se vencen las inscripciones para el concurso de belleza Reina de Tacna y Reina de FERITAC 2015

Y como somos peruanos, no faltarán las que lo dejen para última hora. Pero tranquilas, señoritas, acá abajo compartimos las bases.


Bases Reina Tacna 2015



Resumiendo, la inscripción es gratuita y la harán los delegados de la institución que apadrina a la candidata presentando una ficha de inscripción de la candidata, que incluirá además de sus datos personales y una foto tamaño pasaporte, una foto de cuerpo entero. Esta ficha se recaba y presenta en el 2do piso del Ex-Palacio Municipal del Paseo Cívico.


Los requisitos de las candidatas son que sean tacneñas de nacimiento, solteras, y tener entre 16 y 23 años (si es menor de edad debe de presentarse la autorización del padre o apoderado). La gala de coronación se realizará el miércoles 19/08/2015 en el Teatro Municipal.


Y ya como yapa para despedirme, un video donde la actual Reina, Nafer Navarrete, invita a las bellezas locales a participar. Servidas.




Video subido por luiz carlos luglio salas. También lo puedes ver acá.

La coerción es mala para la economía, por Chris Edwards


Origen: El Cato

La coerción es mala para la economía


Una característica común de las políticas económicas de la administración Obama es el uso de la coerción estatal. La Ley Obamacare para la salud obligó a los individuos a comprar un seguro de salud. Los aumentos de impuestos de la administración se hicieron de una porción mayor de las ganancias de millones de personas. Y las agencias federales están imponiendo una creciente cantidad de regulaciones laborales, ambientales y financieras a las empresas.


Los expertos en políticas públicas que favorecen el mercado señalan los efectos negativos de cada intervención, pero la administración continúa concibiendo nuevas formas de tomar nuestro dinero, restringir lo que hacemos, y manipular la economía.


Los social demócratas o progresistas parecen no tener idea de por qué las economías libres funcionan mejor que las economías basadas en la autoridad central. Ellos favorecen el uso de la fuerza centralizada aparentemente porque piensan que eso crea beneficios prácticos. Pero la coerción no es una forma práctica de ayudar a la economía —las regulaciones y los impuestos rara vez nos benefician. Algunas personas puede que ganen con esto, pero la gran mayoría de la gente pierde. La coerción suele destruir valor, no crearlo.


Hay por lo menos cuatro razones fundamentales por las que esto ocurre.


Primero, porque el gobierno utiliza la coerción, sus acciones están basadas en adivinanzas. Las regulaciones son ordenes desde arriba hacia abajo, no esfuerzos por encontrar un acuerdo común. El gasto depende de la tributación obligatoria, no del ingreso entregado voluntariamente por los clientes. De manera que las acciones del gobierno no reciben evaluación alguna acerca de si generan o no valor neto.


Compare esto con los mercados. Sabemos que los mercados generan valor porque están basados en intercambios voluntarios y mutuamente beneficiosos. La toma de decisiones en los mercados es un sistema ajustado a la realidad que es guiado por las preferencias individuales.


Considere la compra de aviones. En el sector privado, una aerolínea elige el número de aviones qué comprar basándose en la demanda de vuelos aéreos, que es derivada, a través del sistema de precios, de las decisiones realizadas en el mercado. En cambio, cuando el Pentágono compra aviones, no tiene un sistema de precios o una demanda medida como guía, así que sus decisiones se hacen a ciegas.


Segundo, las acciones estatales muchas veces destruyen valor porque crean ganadores y perdedores. Las regulaciones suprimen las decisiones personales e imponen reglas de la misma talla para todos. La cantidad de gasto federal destinado a cada programa es seleccionada para toda la nación, y por lo tanto difiere de la cantidad que sería favorecida por cada individuo.


En los mercados, la gente puede elegir la cantidad que desea comprar de cada ítem, y pueden seguir una amplia gama de intereses, estilos de vida y carreras distintos. “La gran ventaja del mercado”, decía Milton Friedman, “es que permite una amplia diversidad”, mientras que “el atributo característico de la acción a través de los canales políticos es que suele requerir o hacer cumplir una conformidad sustancial”. 


A los social demócratas les gusta utilizar la palabra “diversidad”, pero son los mercados libres los que realmente la proveen. Con su respaldo de un Estado grande, los social demócratas parecen creer que la gente puede beneficiarse mediante la limitación de sus decisiones personales. Pero con la sociedad cada vez más pluralista de EE.UU., tiene más sentido permitir las diversas soluciones de mercado, que seguir imponiendo reglas provenientes de Washington.


Tercero, las actividades estatales fracasan en crear valor porque el financiamiento viene de una fuente obligatoria: los impuestos. A diferencia de lo que ocurre en los mercados, las decisiones malas del gobierno no son castigadas y las políticas fracasadas no son eliminadas porque el financiamiento no depende del desempeño. Los programas de poco valor pueden sobrevivir para siempre, y bloquean la reasignación de recursos a mejores fines.


En los mercados, la búsqueda de las ganancias alienta a las empresas a buscar mejores maneras de hacer las cosas. Las empresas buscan maximizar el valor para sí mismas, y acaban fomentando la economía. Esta es “la mano invisible” de Adam Smith. En el Estado, no hay una mano invisible, no hay guía que conduzca a quienes diseñan las políticas hacia una dirección constructiva.


Cuarto, los programas estatales muchas veces fracasan en generar valor porque los impuestos que los financian crean un “peso muerto” o perjuicio económico. Los impuestos son obligatorios, y por eso inducen a las personas a evitarlos cambiando sus actividades de trabajo, inversión y consumo. Eso reduce la producción y los ingresos en general.


Consideremos lo que pasara si el gobierno impusiera un impuesto al vino. Eso transferiría dinero de los bebedores de vino a los programas estatales. Pero un costo adicional —el peso muerto— sería creado conforme la gente reduce su consumo de vino. La gente gozaría de menos vino y sufriría de una reducción en su bienestar o felicidad.


El impuesto al vino ha bloqueado los intercambios mutuamente beneficiosos que de otra forma se darían, y por lo tanto ha perjudicado la economía. El tamaño del daño depende del tipo de impuesto, pero para el impuesto sobre la renta, los estudios empíricos demuestran que el peso muerto de elevar los impuestos por un dólar es de alrededor de 50 centavos.


Suponga que un filántropo gasta $10 millones en un programa caritativo que genera $12 millones de beneficios. Ese programa privado sería un éxito. Pero un programa similar conducido por el gobierno sería un fracaso porque el financiamiento tributario crearía pesos muertos. El programa del gobierno costaría $10 millones directamente, más otros $5 millones en peso muerto, acarreando un costo total que es superior a los beneficios.


En pocas palabras, la coerción impone pesos muertos y crea ganadores y perdedores, lo cual es totalmente opuesto a los intercambios gana-gana que se dan en el mercado. Los políticos podrán esperar que sus intervenciones creen más ganadores que perdedores, pero eso es un pensamiento deseoso porque sus decisiones están basadas en nada más y nada menos que adivinanzas.


Los social demócratas asumen que el Estado tiene una ventaja al momento de resolver los problemas de la sociedad porque es una institución tan poderosa. Pero porque usa la coerción para financiarse e imponer su voluntad, el Estado suele tomar malas decisiones, cementarlas, y arrastrar hacia abajo toda la economía.

27 junio 2015

Agenda en Tacna para este Sábado 27 y Domingo 28 de Junio de 2015

Comencemos:


Para este Sábado 27/06/2015:


  • El día 27 y 28 de Junio se conmemora el Festival del Ceviche por el Día Internacional. Será desde 9 AM en la Explanada de Evento del Hotel Tacna (ex-Hotel de Turistas). Habrá Show Artistico en vivo, con la orquesta Somos Kalipso, danzas del peru con Brisas del Perú, Kevin Hidalgo y sus Mariachis, Vicente Fernandez, Grupo Latinoamericano Tierra Santa y otros artistas invitados. Más detalles en el evento en facebook.
  • Cineplanet Tacna tiene las siguientes películas en exhibición (los trailers está más abajo, y para mayores detalles puedes revisar la web o el facebook de la cadena):
    • Poltergeist: Juegos Diabólicos, remake del clásico de terror ochentero de Tobe Hooper. A ver qué tal le va.
    • Terminator: Génesis, suerte de reboot-remake-secuela-precuela del también clásico de acción y ciencia ficción de Jame Cameron. Quinta película de la franquicia, esta vez cuenta con el retorno de un maduro Swarzenegger y a Emilia Clarke (Juego de Tronos) como Sarah Connor.
    • Dragon Ball Z: La Resurrección de F, una nueva película de Dragon Ball Z que busca reeditar el éxito de la anterior, La Batalla de los Dioses. Esta vez con el nuevo retorno del carismático villano Freezer.
    • Intensa-Mente, nueva producción de Pixar. Es una alegoría de las emociones de una niña que se muda con su familia a San Francisco y el shock que ello representa.
    • Jurassic World, sí, nueva secuela. ¿Me parece o hay demasiadas estos días? Bueno, Chriss Pratt (Starlord en Guardianes de la Galaxia) la protagoniza esta vez.

  • Proyecto Maniaku en su ciclo semanal de proyecciones proyectará la película 5 Centímetros por Segundo, de Makoto Shinkai, además de capítulos de series escogidas, desde las 5:30 PM en el Local Comunal del Agrupamiento Francisco Antonio de Zela (a espaldas de SERPOST). El evento en facebook es el acá. El trailer de la película es el siguiente:


Para este Domingo 28/06/2015:


  • Festival del Ceviche, id.
  • Cineplanet Tacna, id.
  • La Cinemateca UPT en su ciclo por su Noveno Aniversario exhibirá las películas Mommy, de Xavier Dolan, drama canadiense acerca de una madre viuda abrumada por la crianza de su hijo problemático y a veces violento, a las 4 PM y Leviathan, del ruso Andrey Zvyagintsev, una historia que desde del título que remite a Hobbes, trata acerca de la corrupción y el abuso del estado en general y de lo que sea que tienen en la Rusia post-soviética en particular, a las 6:30 PM. La entrada es libre.El sitio es el de costumbre, el Auditorio Güido Fernández de Córdova, Av. San Martín Nº 361. Ingreso libre. Más info en su facebook. Los trailers acá abajo:


Sería todo por el momento. Hasta luego.

23 febrero 2015

La Hora de los Monstruos, por Carlos Alberto Montaner


Origen: El Cato.

La Hora de los Monstruos

Las preguntas son muy incómodas. ¿Por qué las sociedades eligen gobernantes antisistema que las conducen al despeñadero? ¿Por qué los venezolanos votaron a Hugo Chávez a fines de 1998, los griegos acaban de hacerlo con Alexis Tsipras y es posible que los españoles repitan esa forma de suicidio cívico dentro de unos meses dándole la mayoría de sus votos a Pablo Iglesias, un neocomunista simpatizante del chavismo, como lo calificó, muy orgulloso, Diosdado Cabello, presidente del Congreso en Venezuela y el poder tras el delirante trono de Nicolás Maduro, ese ornitólogo y médium, experto en la comunicación con los pájaros y los muertos?
La clave está en la fragilidad de las democracias liberales, un débil diseño institucional surgido a fines del siglo XVIII para ponerle fin al “antiguo régimen”. Una forma de gobierno basada en la combinación de libertades políticas y económica, que exige el inexorable cumplimiento de los principios en los que se sustenta y proclama para poder prevalecer. El consenso general define estos diez principios:
1. Todas las personas, y muy especialmente quienes participan del poder, tienen que colocarse bajo la autoridad de la ley y no puede existir impunidad para los violadores de las normas.
2. Es indispensable la transparencia total en los actos de gobierno y la rendición de cuentas periódicas y obligatorias.
3. La Constitución existe para proteger los derechos de los individuos, incluso y especialmente de la voluntad de las mayorías.
4. El Estado posee el monopolio de la violencia por libre delegación de la sociedad que regulará y vigilará el uso de esta delicada facultad por medio de quienes administran la justicia.
5. La justicia (y la solución de los conflictos) tiene que ser absolutamente independiente, razonablemente eficiente, rápida y ajustada a Derecho.
6. La actitud y el comportamiento de los funcionarios, tanto de los elegidos como de los contratados, deben estar teñidos por el espíritu de servicio público. Los funcionarios forman parte de la administración del Estado para servir a la sociedad dentro de las reglas. No están ahí para mandar, sino para obedecer a quienes les pagan sus salarios por medio de los impuestos.
7. El método de cooptación y reclutamiento en la esfera pública es la meritocracia y no la arbitrariedad partidista ni el clientelismo.
8. Las personas deben percibir que tienen una posibilidad razonable de “buscar la felicidad”, siempre y cuando actúen dentro de las reglas. No se define esa fórmula vaga porque la felicidad o el sentido del éxito personal varían notablemente.
9. Es vital que los individuos perciban que si estudian, trabajan, se esfuerzan y cumplen las reglas, sus formas de vida mejorarán paulatinamente. Nada concede más estabilidad a una sociedad que la esperanza en un futuro mejor.
10. Una democracia liberal no puede darles la espalda a los ciudadanos que padecen serias desventajas. La cohesión social aumenta cuando está presente la solidaridad.
Cuando uno o más de estos principios comienzan a ser ignorados y esa hipócrita transgresión coincide con una crisis económica severa, ante los ojos de muchas personas, poco a poco, se devalúa la forma de relación entre sociedad y Estado conocida como democracia liberal. Es en ese punto cuando proliferan los “indignados” y los antisistema.
Es el momento en que los electores, muchas veces desesperados, comienzan a corear insensateces (“¡que se vayan todos!”), o les entregan a los nuevos mandamases la facultad de decidir por ellos, como hicieron innumerables cubanos en los primeros años de la revolución gritando la consigna “si Fidel es comunista, que me pongan en la lista”.
La otra pregunta inevitable es por qué no enterrar las democracias liberales si no han dado los frutos que de ellas se esperaban. Muy sencillo: porque sabemos que, cuando se cumplen los principios, esas sociedades se desarrollan y funcionan envidiablemente. Es lo que sucede en los veinte países más prósperos y felices del planeta, a donde quieren emigrar los desgraciados de todas partes. Lo que se impone es la corrección del sistema, no su demolición.
También sabemos que los antisistema —comunistas, fascistas, neopopulistas, dictaduras militares de derecha— suelen agravar todos los problemas que supuestamente pretenden solucionar. Venezuela es un clarísimo ejemplo de lo que sucede cuando se le abre la puerta a esta fauna destructiva. España será otro brutal fracaso si el señor Iglesias llega a la casa de gobierno. Será la hora de los monstruos.
19 agosto 2014

Peruanidad Ciudadana… Tacna, Perú: Un Día Cualquiera

Es verdad, es agosto, el mes de Tacna. Y con sentido de la oportunidad, varias organizaciones gubernamentales locales (la Municipalidad Provincial de Tacna , Dirección Regional de Turismo, Dirección Desconcentrada de Cultura) habían presentado la pasada semana un video promocional de Tacna. Su realizador Gustavo Torres lo subió a youtube y luego mediante un post en facebook del ariqueño Tomás Bradanovic y uno en blogger del comunitario Edgar Bolaños me enteré de él… y pues a compartirlo. Es bueno el video, simpático, editado con oficio. Sirva para calentar motores para el próximo 28 de Agosto.


Video realizado y subido por Gustavo Torres. También lo puedes ver acá.

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